Pero también podemos usar la voz para perjudicar nuestro trabajo y desempeño profesional, así como el de la empresa que se representa…
Cuántas veces nos hemos formado una idea o imagen de una persona que sólo conocemos por voz en el teléfono, y al verla en persona nos damos cuenta que pocas veces nuestros pensamientos coinciden con aquel rostro.
En algunos casos, por la forma en cómo habla una persona, es decir, por su tono, volumen, dicción, la atención que demuestra por la voz, tendemos a atribuirle características positivas o negativas que determinan que tan bien o mal nos cae una persona y calificamos la imagen pública de la empresa que representa como exitosa o no.
