La imagen pública de Luz y Fuerza del Centro

“…arrastraba una reputación extremadamente negativa; una imagen de desconfianza y corrupción que ya no tenía solución…”

Así como nació, se extinguió. Y con su desaparición parece que le bajaron el switch a varios problemas que le aquejaban desde hace años. Problemas evidentes y otros no tanto pero, al fin y al cabo, problemas.

Soy, quizá, la persona menos indicada para escribir un artículo sobre Luz y Fuerza del Centro. Varios amigos y conocidos trabajaron ahí y es muy respetable y entendible su punto de vista. Sin embargo, mi intención de escribir sobre ello radica en analizar objetivamente desde mi especialidad, la Imagen Pública, los mensajes verbales y no verbales que se comunicaron erróneamente.

La muerte de Luz y Fuerza del Centro es quizá lo mejor que le pudo pasar a una compañía que arrastraba una reputación extremadamente negativa; una imagen de desconfianza y corrupción que ya no tenía solución, que enviaba constantemente un mensaje de ineficiencia.

A esta ineficiencia le sumamos incoherencias constantes en su comunicación, como errores en la cantidad a pagar, recibos con direcciones o nombres inexistentes, inconsistencias en lo que decía uno u otro colaborador cuando una persona acudía a aclaraciones, promesas incumplidas, postes de luz en mal estado o abandonados, etc.

Luz y Fuerza del Centro, para algunos, era sinónimo de abuso y buscar siempre una manera creativa de sacar provecho con tal de sentirse “todo poderoso”. Poner “diablitos” por aquí y por allá, hacer trucos con el medidor de luz para pagar menos, robarse luz de postes y alumbrado, hacer que el vecino, que cumple honestamente con sus pagos, sea el “tonto” al que le sacan el dinero.

Su existencia ya no era sana, ya no beneficiaba tanto al país como debiera, y cada vez más se dañaba su imagen pública.

Y para darle la “puntilla” final, la imagen que proyectaron los manifestantes acabó por empeorar y enterrar la reputación tan dañada y desgastada de Luz y Fuerza del Centro. La acción como tal –la manifestación- no es objeto de critica, siempre y cuando sea pacífica, pero me parece que las formas, tomar las calles, agredir a otros, etc. no fueron las adecuadas.

Con todo ello, la respuesta de la sociedad en general obedece a un enojo y rechazo contra Luz y Fuerza del Centro. Creo que hubiera sido mejor “así dejarla”, hay personas que, parece, se esmeran por seguirle dando una muerte dolorosa. Peor no podía ser.

El ejemplo de Luz y Fuerza del Centro debe servir a empresas que son y no son gubernamentales. Es impresionante ver cómo como hay casos similares y nadie hace nada por cambiar esa percepción, esa imagen pública, y silenciosamente también van cantando su muerte.

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