La imagen del director es igual a la imagen de la empresa

Quien debe poner el ejemplo en el cuidado de su imagen es el director, ya que como cabeza de la organización es el responsable de su éxito.

Sin embargo, lamentablemente, esto no siempre es así, ya que él es quien menos se preocupa por la imagen de su empresa, y mucho menos por su imagen personal.

Todas las personas que forman parte de una empresa hablarán por la imagen de su director con sus comportamientos, palabras y apariencia que emplean a diario. Prepotente, tranza, inaccesible, agradable, líder, etc. pueden ser algunos calificativos que hacen a una empresa exitosa o no.

Inevitable es tener una imagen. Nadie puede escapar de ser percibido y que otros se formen una opinión positiva o negativa sobre él.

Es así como otros, consciente o inconscientemente, van conformando una representación mental con base en las actitudes, palabras y comportamientos de otros. Esa imagen mental no necesariamente corresponde a lo que en realidad alguien o algo es.

Por eso, toda persona y/o empresa debe ser capaz de controlar y administrar con eficiencia su imagen. No darle la importancia o subestimarla, provoca graves consecuencias como, por ejemplo, un despido, nulo crecimiento profesional, pérdida de mercado o hasta la quiebra de la empresa.

Quien debe poner el ejemplo en el cuidado de su imagen es el director, ya que como cabeza de la organización es el responsable de su éxito. Sin embargo, lamentablemente, esto no siempre es así, ya que él es quien menos se preocupa por la imagen de su empresa, y mucho menos por su imagen personal.

¿Qué beneficios tiene, entonces, la imagen de un director que cuida de ella, en comparación con quien no lo hace?

Los que cuidan su imagen
Los que no cuidan su imagen
1. Mayor influencia en los demás.
2. Mejor relación con sus colaboradores, proveedores y clientes.
3. Actuar a tiempo cuando existan problemas con clientes.
4. Proyectar liderazgo, seguridad y confianza.
5. Darse a conocer y posicionarse como única y diferente a su competencia.
6. Conquistar nuevos mercados.
7. Gozar de mejores beneficios económicos.
8. Ser un caso de éxito y un modelo a seguir por otros.
9. Tener una Imagen pública positiva.
10. Lograr que sus colaboradores cuiden y comuniquen una buena imagen.
1. Nulo o poco poder de influencia.
2. Relaciones desgastadas con colaboradores, proveedores y clientes.
3. Incapacidad para actuar a tiempo, haciendo más grandes los problemas.
4. Comunicar prepotencia, arrogancia y superioridad.
5. Ser una empresa más perdida en el mapa empresarial.
6. Pérdida de clientes y mercados.
7. Igual o peor situación económica.
8. Nadie quiere ser como el/ella.
9. Imagen pública negativa.
10. Sus colaboradores comunican la imagen que se les da la gana, no importando que tan mala pueda ser.

Lograr todos los anteriores beneficios lleva tiempo, perseverancia y sacrificio. Reconocer que alguna de las áreas de la imagen de la empresa o de la persona, están débiles y es necesario fortalecerlas, es un gran comienzo para conformar una imagen exitosa.

Si deseas lograrlo, y quieres dejar de hacer “ensayo y error” con tu imagen personal o de empresa, acércate a nosotros y solicita tu cotización. Es momento de usar la imagen como la aliada perfecta para lograr todos tus objetivos personales y profesionales, en mucho menos tiempo que los demás.

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