La Actitud profesional

Los verdaderos profesionales tienen cinco características básicas que les permite distinguirse de otros “pseudoprofesionales”.

Estas son: sentido del humor; naturalidad y autenticidad; positivismo; sensibilidad y prudencia, que en conjunto integran la actitud profesional.

Los verdaderos profesionales tienen cinco características básicas que les permite distinguirse de otros pseudoprofesionales. Estas son: sentido del humor; naturalidad y autenticidad; positivismo; sensibilidad y prudencia, que en conjunto integran la actitud profesional. Conoce las recomendaciones y tips que te ayudarán a dejar una gran impresión en los demás.

En artículos pasados hemos insistido, y los hechos nos ayudan a confirmarlo, que la actitud que se asumen ante diversas circunstancias de la vida proyectan nuestra verdadera imagen. En muchos casos, la actitud que se tiene en ámbitos sociales, no es igual a la actitud que se asume en ámbitos profesionales, lo cual genera en las personas una profunda confusión interior.

Esta dualidad o bipolaridad en una imagen personal hace actuar a la gente de forma poco profesional. Y en gran parte es porque no hay un conocimiento de su persona y, por no saber cuáles son fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, asumen actitudes negativas que perjudican su imagen personal por un comportamiento inconsciente.

Y ahí es donde está el núcleo, la sustancia de la actitud profesional. Es necesario que les preguntes a los demás qué cualidades y defectos ven en ti. No hay que olvidar que en la relación con otros, está el grado de éxito o no éxito de nuestra imagen personal. Por eso, esa breve investigación de tu percepción puede ser útil y funcional, sobretodo, si estás aspirando a buscar puestos jerárquicos de mayor nivel.

Con la intención de ayudarte a lograr tus objetivos profesionales de forma más rápida, te comparto una serie de recomendaciones y tips de actitud profesional que te servirán a formar una buena impresión de ti en los demás:

1. El saludo profesional: es el primer contacto físico que estableces con los demás y el cual comunica mucho de ti. Éste saludo debe hacerse con la palma de la mano extendida y juntar el pliegue de tu mano con el de la otra persona. No debes nunca ladearlo. La fuerza debe ser moderada y, al momento de saludar, debes ver los ojos de la otra persona.

2. Tarjeta de presentación: la debes entregar al momento de presentarte y de preferencia cuando estés sentado. Es muy importante que tu tarjeta de presentación no tenga algún dato equivocado o escrito con pluma o que esté rayada.

3. Actitud en el teléfono fijo: tu voz dice mucho de ti a los demás. Y más en el teléfono. Saluda brevemente y menciona el propósito de tu llamada. Es fundamental que seas amable y no pierdas de vista el objetivo de tu llamada.

4. Actitud en el teléfono celular: cuida el “ringtone” que usas. De preferencia, usa tu celular en modo vibratorio. No permitas que una llamada interrumpa una cita, a menos que sea urgente. Si es así, comunícaselo a la persona con quien estás.

5. Actitud en el correo electrónico: no escribas nunca un correo usando solamente mayúsculas, ya que esto equivale a gritar. Es importante que seas breve y uses, siempre, el nombre de tu destinatario. Cuida tu ortografía y redacción, procurando tener a la mano un diccionario. No confíes mucho en el corrector ortográfico de la computadora.

Es así como un verdadero profesional, además de que conoce sus cualidades y defectos, tiene las características de ser natural y auténtico; positivo; tiene sentido del humor; es sensible a los demás y es prudente, lo que le ayuda a ser diferente y distinguirse poderosamente de otros. Nunca limita su comportamiento y actitud profesional en la oficina o cuando está con sus clientes. Es de 24 horas y 7 días a la semana, es decir, siempre profesional.

Actuar con actitud profesional es actuar con educación y cortesía. Y, en ella, está el respeto, que es el puente de entendimiento y fortalecimiento de las relaciones humanas. Esta es una de las más fuertes razones que demuestran que la imagen antes de ser un poder, es, primero, un querer.

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