La actitud del proveedor mexicano

Tal vez esforzándose por dar un buen servicio, y no perder la venta, el proveedor mexicano de productos o servicios es especialista en prometer y, en la mayoría de los casos, no cumplir. Esta actitud genera una gran desconfianza en el cliente, quien, si en sus opciones está un proveedor extranjero, será a quien finalmente le compre. Veamos que soluciones a esta actitud pueden ayudar a reposicionar la imagen del mexicano en los negocios.

Seguramente, como es mi caso, habrás escuchado más quejas que comentarios, de proveedores que argumentan que en México no hay oportunidades para hacer negocio. Cuando en términos objetivos, han tenido bastantes ¿Crees, realmente, que no las haya?

De la actitud que un profesional asuma en los negocios, dependerán sus pocas o muchas oportunidades. Si consideramos el estilo de comportamiento de los clientes, desde el que es muy paciente y “aguanta” de todo, hasta el que con sólo una promesa incumplida por parte del proveedor, le cierra las puertas y nunca más vuelve a trabajar con el, es otro factor que tiene un peso fundamental en la generación de oportunidades.

En lo personal, he tenido muy mala fortuna con proveedores cuya actitud verbal es muy buena. En verdad, en un principio, sus palabras me convencen y ganan mi confianza, pero al ver su poco compromiso en los hechos, me dejan una pésima imagen.

Me siento sumamente preocupado, aunque soy tolerante para aceptarlo, que el proveedor se comprometa muy “formalmente” a entregar el producto o servicio solicitado de acuerdo a las fechas establecidas, y llegando el plazo, simplemente no lo entrega y ni siquiera da señales de vida.

Pero donde radica mi verdadera preocupación, es en los casos en los que el cliente le hace ver al proveedor su falta de compromiso y éste último le argumenta miles de pretextos, o, en el peor de los casos, hasta se siente ofendido porque el cliente le cuestiona sobre el producto o servicio.

En algunos corporativos de gran tamaño, sobretodo en aquellos que compran productos “Hecho en México” o “Made in China”, se han tomado decisiones más severas con proveedores nacionales irresponsables, ya que, en el caso de que un extranjero venda un producto similar al de la competencia, aunque el proveedor mexicano debería tener la preferencia, su actitud y falta de coherencia automáticamente le quitan puntos y, además pierde credibilidad.

Me parece que la cultura de los negocios en México es complicada, y las actitudes de los proveedores, y algunos clientes que son especialistas en dar largas, lo hacen más difícil. Esto daña en demasía la imagen de los negocios nacional y frena el avance y progreso nacional.

Tratando de aportar algunas conclusiones, considero que, desde el punto de vista de la Imagen Pública, las soluciones que veo del lado del proveedor es que las palabras nunca serán suficientes para asegurar una venta. Deben ser razones más de fondo que de forma, como, por ejemplo, garantizar más en hechos que en palabras, la confianza del cliente.

Del lado del cliente, una gran solución es obligar al proveedor a que sus promesas de palabra las entregue por escrito, así como comunicarle, sin que suene a amenaza, que al percibir incoherencias o fallas en su servicio, no se contará más con él.

Estas soluciones aunque muy breves y concisas, pero inmediatas, espero, puedan ser de gran utilidad para que los frutos de los negocios en México, sean la responsabilidad compartida y ayuda mutua que beneficien el desarrollo del país.

De la actitud que un profesional asuma en los negocios, dependerán sus pocas o muchas oportunidades.

Hay clientes muy pacientes que aguantan de todo pero existen otros que con sólo una promesa incumplida por parte de sus proveedores, no vuelven a trabajar con ellos.

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