El uso de Twitter y Facebook y su impacto en la imagen profesional

La tecnología puede ser peligrosa cuando no se usa correctamente, y puede ocasionar graves e irreversibles daños en la imagen profesional

La tecnología avanza a pasos agigantados que parece que hay ocasiones en las que nos rebasa y come. Surgen nuevos medios, mejores formas de estar en contacto con nuestro mundo y de entenderlo aún más.

Sin embargo, la tecnología puede ser peligrosa cuando no se usa correctamente y puede ocasionar graves e irreversibles daños en la imagen profesional, cuyas fatídicas consecuencias podrían enterrar las oportunidades laborales y la reputación de una persona y/o empresa.

Herramientas como Facebook y Twitter son dos de los medios de mensajería que están a la moda hoy en día. Con ellas podemos saber más sobre nuestro grupo de amigos, conocidos, clientes, colaboradores, jefe, etc. así como de nuestros artistas, bandas y escritores favoritos.

No usar estos medios vuelve a las personas ajenas a la realidad y no conocerlas sería casi un crimen. La clave consiste en saber usarlos para no tener sorpresas desagradables de las cuales uno se arrepienta después.

Varios clientes, reclutadores, head hunters, presidentes y dueños de compañías, se dan a la tarea de investigar en la red sobre sus futuros prospectos y conocer a través de fotografías, mensajes, blogs, etc. más sobre aquellas personas con las que establecerán una relación profesional.

Es así como, partiendo de un punto neutro, es decir, del poco o nulo conocimiento sobre una empresa o persona, su imagen profesional puede percibirse como positiva o negativa, lo cual puede llevar a una persona con poder de decisión a inclinarse por aquel que le dio más confianza o que le pareció el menos “malo”.

Entonces, ¿Qué hay que hacer?

  1. Usar Twitter y Facebook adecuada y correctamente, responsabilizándose por lo que uno escribe y las fotos que publica.
  2. Excluir fotografías de mal gusto que puedan prestarse al doble sentido y/o malinterpretación.
  3. Pensar anticipadamente las consecuencias del lenguaje que se usa y lo comprometedora que puede ser una simple fotografía.
  4. Promoverse profesionalmente, y no tanto socialmente, para generar networking –Relaciones Públicas- y oportunidades de negocio.
  5. Hacer que las fotografías vendan a la persona y sea coherente con su imagen profesional, verbal y física.
  6. Unirse a buenas causas y participar honesta y activamente en ellas, incluso, publicando fotografías, mensajes, textos y demás que hagan ver bien a la persona.

Twitter y Facebook pueden ser tus grandes aliados o destructores de la imagen profesional. Para acabar con ella y perder credibilidad, sólo bastan unos cuantos segundos mientras que para construir una buena reputación llevaría varios años. ¿Qué prefieres?

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